Por: Bárbara Stephany Garduño Cruz
En el corazón del estado, el municipio de Acatzingo se consolida como uno de los destinos más representativos de turismo religioso durante la Semana Santa, gracias a sus profundas tradiciones que han trascendido de generación en generación.
La solemnidad y el arraigo cultural se hacen presentes particularmente durante la procesión de Jueves Santo, considerada una de las más emblemáticas de la región. Este recorrido destaca por la participación de personajes tradicionales como la representación de Jesús, el llamado “robeno” y Judas, figuras que reflejan el sincretismo y el folclore característico de la comunidad.
Uno de los elementos más significativos de esta celebración es la imagen de Jesús de Alonso, recientemente restaurada, con una antigüedad aproximada de 250 años. La imagen recorre las principales calles del municipio, partiendo del barrio que lleva su nombre hasta llegar al ex convento franciscano durante la noche del mismo día.
Durante la procesión, los fieles acompañan el recorrido junto a representaciones de soldados romanos a pie y a caballo, así como Judas portando un costal de monedas. El sonido del tambor y la flauta añade un ambiente enigmático y profundamente simbólico a esta manifestación religiosa.
Autoridades y promotores culturales han comenzado a impulsar estas tradiciones con el objetivo de fortalecer el turismo religioso en la región, buscando generar una derrama económica que beneficie a distintos sectores, como hoteleros, restauranteros y comerciantes locales, además de promover las ferias patronales de los 14 barrios que conforman el municipio.
Cabe destacar que recientemente se celebró la festividad en honor a la Virgen de los Dolores, cuyo santuario es uno de los principales atractivos espirituales de la zona, albergando una imagen única en Puebla que cuenta con corona pontificia.
Para el Viernes Santo, el primer cuadro de la ciudad se transforma con la elaboración de coloridas alfombras que representan las 14 estaciones del Viacrucis. Estas obras, realizadas con diversos materiales y diseños, tienen su origen en la década de 1960, cuando el sacerdote David López Jiménez impulsó esta tradición que hoy es símbolo de identidad local.
En esta edición, además, se integrarán dos alfombras en formato de diorama que recrearán escenas de la Pasión de Cristo y pasajes bíblicos. Estas piezas forman parte de una colección que ha llevado el nombre de Acatzingo, Puebla y México a escenarios internacionales en Europa y Sudamérica.
Para garantizar la seguridad de visitantes y participantes, se contará con la presencia de corporaciones municipales, estatales y turísticas que resguardarán las actividades religiosas durante toda la semana.