Por: Barbara Stephany Garduño Cruz
Santa Clara, California — 8 de febrero de 2026.
El día que millones de aficionados han esperado durante meses ha llegado. Esta tarde, el Super Bowl LX reunirá a los New England Patriots y a los Seattle Seahawks en el icónico Levi’s Stadium, donde no solo se jugará por el título de la NFL, sino que también se vivirá una celebración cultural que va más allá del emparrillado.
El partido, programado para iniciar en la tarde del domingo, ya tiene en vilo a fanáticos de todo el mundo. Los equipos, con historias diferentes pero igual de poderosas esta temporada, ultiman detalles antes de saltar al campo en busca del trofeo Vince Lombardi y de un lugar permanente en los libros de historia del fútbol americano.
Pero si por algo esta edición del Super Bowl ha generado expectativa extra es por el show de medio tiempo encabezado por Bad Bunny, el artista puertorriqueño que se ha convertido en uno de los nombres más influyentes de la música latina. El llamado Halftime Show está programado para después de la primera mitad del juego y promete ser un momento inolvidable para quienes no solo aman el deporte, sino también la música y la cultura pop.
Bad Bunny llega a este escenario histórico como una especie de puente entre el espectáculo deportivo y el legado de la música latina, un acto que muchos ven como un reconocimiento del poder cultural y global de ritmos como el reggaetón y el trap.
Más allá de los touchdowns, las estrategias ofensivas y las defensivas tensas, esta noche será un festejo de entretenimiento global: desde las grandes jugadas hasta el espectáculo musical, pasando por los comerciales que, cada año, se convierten en tema de conversación tan esperado como el propio juego.
Mientras tanto, los aficionados se acomodan frente a sus pantallas y los estadios se llenan de colores, cánticos y expectativa: el Super Bowl está a punto de comenzar y promete mucho más que un partido.