Venezuela vive horas de angustia tras los devastadores terremotos registrados el pasado 24 de junio, una tragedia que ha dejado cientos de víctimas, miles de heridos y severos daños materiales en distintas regiones del país.
Los movimientos telúricos, de magnitudes 7.5 y 7.2, sacudieron principalmente el estado de La Guaira y la capital, Caracas, donde numerosos edificios colapsaron y miles de familias tuvieron que abandonar sus hogares.
A más de 48 horas de la emergencia, equipos de rescate continúan trabajando contrarreloj entre los escombros en busca de personas desaparecidas, mientras hospitales y albergues temporales atienden a quienes resultaron afectados por el desastre.
La tragedia también ha provocado una amplia movilización internacional. Diversos países y organismos humanitarios han comenzado a enviar ayuda, incluyendo brigadas de rescate, suministros médicos, alimentos y apoyo para las comunidades damnificadas.
Este viernes, las autoridades reportaron una nueva réplica sísmica, situación que mantiene en alerta a la población y ha incrementado el temor entre los habitantes de las zonas afectadas.
Las imágenes de destrucción y las historias de familias que buscan a sus seres queridos han conmovido al mundo entero, generando una ola de solidaridad hacia el pueblo venezolano, que enfrenta uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.